La pasión más sagrada y prohibida de nuestra historia.

Camila O’Gorman nació en 1828. Como si fuera un presagio de lo que vendría, ese mismo año las fuerzas unitarias al mando de Juan Lavalle fusilaron a Manuel Dorrego.
Díscola y rebelde desde pequeña, Camila fue hija dilecta de su madre, motivo de preocupación constante para su padre y digna heredera del espíritu audaz de su abuela, la célebre Madame Périchon. Criada bajo los mandatos sociales y religiosos imperantes en la época, especialmente rígidos para las mujeres, protagonizó una loca historia de amor con un representante de la Iglesia, el padre Ladislao Gutiérrez. Transgrediendo todas las normas, la pareja dio rienda suelta a su ardor sin pensar en el después. Eran tiempos de Juan Manuel de Rosas y el incumplimiento de las leyes podía tener terribles consecuencias. Para estar a salvo, no bastaba con ser,  también había que parecer. Pero “Camila quería ser libre como las heroínas de sus novelas. Libre para amar, sufrir, llorar, hasta para morir”.
Pecadora recrea en clave de novela la trágica historia de amor y pasión de Camila y Ladislao. Después de La vengadora y La libertina, Florencia Canale vuelve a retratar aquí a un personaje femenino intrépido e idealista, que luchó hasta el final contra las crueles imposiciones que pretendían cercenar su libertad.

Pecadora de Florencia Canale

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La pasión más sagrada y prohibida de nuestra historia.

Camila O’Gorman nació en 1828. Como si fuera un presagio de lo que vendría, ese mismo año las fuerzas unitarias al mando de Juan Lavalle fusilaron a Manuel Dorrego.
Díscola y rebelde desde pequeña, Camila fue hija dilecta de su madre, motivo de preocupación constante para su padre y digna heredera del espíritu audaz de su abuela, la célebre Madame Périchon. Criada bajo los mandatos sociales y religiosos imperantes en la época, especialmente rígidos para las mujeres, protagonizó una loca historia de amor con un representante de la Iglesia, el padre Ladislao Gutiérrez. Transgrediendo todas las normas, la pareja dio rienda suelta a su ardor sin pensar en el después. Eran tiempos de Juan Manuel de Rosas y el incumplimiento de las leyes podía tener terribles consecuencias. Para estar a salvo, no bastaba con ser,  también había que parecer. Pero “Camila quería ser libre como las heroínas de sus novelas. Libre para amar, sufrir, llorar, hasta para morir”.
Pecadora recrea en clave de novela la trágica historia de amor y pasión de Camila y Ladislao. Después de La vengadora y La libertina, Florencia Canale vuelve a retratar aquí a un personaje femenino intrépido e idealista, que luchó hasta el final contra las crueles imposiciones que pretendían cercenar su libertad.