“Hemos alcanzado en este fin de ciclo el punto límite de nuestra enfermedad. Es difícil situar las causas y el momento en que se quebró nuestra voluntad de ser, nuestro sentido de pasión y de realidad para defender y amar esta casa de todos que es la patria.

¿Qué nos pasa? ¿Cuál es el centro oculto de esa enfermedad que nos corroe y frena? ¿Se terminó aquella Argentina omnipotente y hasta prepotente, abierta a todos los triunfos y hasta a la felicidad posible? ¿Fuimos sólo la llamarada que ahora se extingue a los pies de una generación melancólica y cobarde? ¿Nos resultará imposible en esta generación retomar las riendas del buen sentido y superar la corrupción, la idiotización subcultural, la impunidad de criminales y vándalos, la indignidad insoportable del encubrimiento o del latrocinio cobijado desde el Estado, con la sólida complicidad de allegados corruptos?

Necesitamos iniciar el éxodo de todos los espacios corrompidos: la politiquería, la economía de dependencia, la dolaricción, el insulto fácil, la venganza enardecida, la obstinación en errores que no queremos aceptar.

Debemos transformar esta desesperanza de hoy en aventura y energía creadora. Es hora de reconstruir, de reconstruirnos, con cautela, con mutuo respeto, estrechando filas. Iniciemos el éxodo hacia esa Argentina intacta en su capacidad humana, en su voluntad de vivir.”

Requiem para la política de Abel Posse

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“Hemos alcanzado en este fin de ciclo el punto límite de nuestra enfermedad. Es difícil situar las causas y el momento en que se quebró nuestra voluntad de ser, nuestro sentido de pasión y de realidad para defender y amar esta casa de todos que es la patria.

¿Qué nos pasa? ¿Cuál es el centro oculto de esa enfermedad que nos corroe y frena? ¿Se terminó aquella Argentina omnipotente y hasta prepotente, abierta a todos los triunfos y hasta a la felicidad posible? ¿Fuimos sólo la llamarada que ahora se extingue a los pies de una generación melancólica y cobarde? ¿Nos resultará imposible en esta generación retomar las riendas del buen sentido y superar la corrupción, la idiotización subcultural, la impunidad de criminales y vándalos, la indignidad insoportable del encubrimiento o del latrocinio cobijado desde el Estado, con la sólida complicidad de allegados corruptos?

Necesitamos iniciar el éxodo de todos los espacios corrompidos: la politiquería, la economía de dependencia, la dolaricción, el insulto fácil, la venganza enardecida, la obstinación en errores que no queremos aceptar.

Debemos transformar esta desesperanza de hoy en aventura y energía creadora. Es hora de reconstruir, de reconstruirnos, con cautela, con mutuo respeto, estrechando filas. Iniciemos el éxodo hacia esa Argentina intacta en su capacidad humana, en su voluntad de vivir.”